Cómo comer mejor en la oficina y mejorar tu productividad

  • April 8, 2019

Según la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), las empresas pueden llegar a perder un 20% de productividad por culpa de los malos hábitos alimentarios de sus empleados. Los españoles podemos estar satisfechos del tiempo que dedicamos a comer al mediodía: algo más de 40 minutos, más del doble de la media europea. Sin embargo, solo uno de cada diez españoles consume la ración de fruta y verdura recomendada por los expertos y el 20% de los alimentos que componen nuestra alimentación son ultraprocesados. En un mundo que va cada vez más rápido y en el que las jornadas de trabajo son intensas, ¿podríamos dedicarle más tiempo a comer mejor y ser más productivos?

Por qué los medios de comunicación y las empresas deberían poner el foco en la alimentación

¿Por qué debería ser primordial fomentar una buena alimentación en las empresas? ¡Porque pasamos el 70% de nuestro tiempo trabajando! Si queremos imponernos ciertas reglas, sería mejor empezar por la oficina. En otros países europeos, como Francia, son con frecuencia las propias empresas las que se ocupan de que sus empleados sigan una dieta sana.

“Los científicos han apodado a nuestro estómago como ‘el segundo cerebro’. Millones de neuronas controlan funciones vitales como la digestión y están también conectadas a nuestro sistema nervioso central. Así, ambos cerebros se comunican e intercambian información. Esto nos permite entender mejor el impacto que puede tener una buena (o mala) alimentación sobre nuestro humor, nuestras emociones y, a fin de cuentas, nuestro estado de salud general. En efecto, una buena alimentación mejora nuestra salud (física y psicológica) y una buena salud nos permite utilizar adecuadamente nuestras capacidades básicas. Seremos más productivos en el trabajo pero, aún más importante, seremos más felices en nuestro día a día”, explica Nicolas Pacary, responsable de colaboraciones de Yumi, una empresa especializada en el envío de zumos de fruta y verdura a empresas.

“Una buena alimentación mejora nuestra salud (física y mental) y una buena salud nos permite utilizar adecuadamente nuestras capacidades básicas”. Nicolas Pacary – Yumi.

Cuando obtiene los nutrientes adecuados, nuestro cuerpo transforma la comida en energía. Sin embargo, una mala alimentación genera consecuencias nefastas: nos sentimos cansados, nuestra productividad mental disminuye, nos irritamos fácilmente, perdemos energía y estamos más estresados. Sabine Monnoyeur, naturópata y colaboradora de Yumi, afirma incluso que podemos eliminar parte de nuestro estrés “a golpe de tenedor”.

“Sin embargo, optar por mantener una buena alimentación tiene algunos inconvenientes: en general nos falta tiempo y la comida precocinada resulta más práctica y a veces es incluso más sabrosa. Algunas empresas europeas son conscientes de la cantidad de tiempo que pasamos trabajando y realmente se preocupan al respecto. Desempeñan un papel importante y buscan nuevas soluciones para responder a las necesidades de sus empleados, para el bienestar de estos y también por el bien de la empresa”, asegura Nicolas.

Si tu empresa aún no ha tomado las medidas necesarias, a continuación te damos algunos consejos que puedes empezar a aplicar ahora mismo para empezar a “alimentarte de forma productiva”.

5 consejos para alimentarte de manera productiva

1. Da preferencia a ciertos alimentos

Según Nicolas Pacary, “no podemos contentarnos con alimentarnos, sino que debemos optar por mantener una alimentación sana y sabrosa que se digiera lo más fácilmente posible”. Para ello, “tenemos que elegir alimentos que cuiden nuestra flora intestinal, e reducir la ingestión de azúcares rápidos”. ¿Y cuáles son? La verdura –cualquiera– será tu mejor aliada. Tiene numerosos beneficios, facilita la digestión y es fuente de vitaminas. Por el contrario, evita los pasteles, los helados, las bebidas gaseosas… pues generan cansancio en el trabajo y otras muchas dolencias a largo plazo. “De hecho, el azúcar presente en la fruta, la verdura y los cereales es más que suficiente”.

Sabine Monnoyeur propone 11 consejos que podemos aplicar a diario:

  1. El 70% de lo que comas debe ser fruta y verdura, a ser posible verdura ecológica, de temporada y procedente de la agricultura local. Métela en un pequeño tupper y consúmela en el descanso de la hora de la comida.
  2. Come diariamente alimentos crudos (alguna verdura, una porción de fruta, un zumo).
  3. Evita los “falsos” alimentos (el café, los refrescos con gas, el chocolate, el té) aunque sean especialmente tentadores durante las horas de oficina.
  4. Evita los alimentos procesados o industriales. Opta por una alimentación lo más natural posible.
  5. Toma fruta fuera del horario de comidas.
  6. Limita el aporte de gluten (evita comer un bocadillo rápido entre dos reuniones, por ejemplo).
  7. Trata de variar las fuentes de proteínas.
  8. Consume grasas saludables (ácidos grasos insaturados, omega-3).
  9. Elige productos lácteos elaborados a partir de leche de cabra u oveja.
  10. Mastica, tómate tu tiempo.
  11. Evita beber sólo durante las comidas: es preferible que siempre tengas una botella de agua encima de la mesa de la oficina que te recuerde que debes beber durante el día.

Si consigues poner en práctica estos consejos conseguirás una productividad laboral máxima.

También puede ayudarte tener en cuenta “la regla del 80-20”. “Come de manera equilibrada y sensata el 80% de las veces. El 20% restante, date un capricho y consume alimentos menos digestibles (hamburguesas, postres, queso)”, aconseja Sabine Monnoyeur.

“Come de manera equilibrada y sensata el 80% de las veces. El 20% restante date un capricho”. Sabine Monnoyeur, naturópata.

2. Ten cuidado con la manera de conservar los alimentos

Claude Aubert, ingeniero agrónomo y autor de Otra alimentación es posible, asegura que “los alimentos pierden vitaminas en cuanto los conservamos. Si cueces una col, una de las verduras más ricas en vitamina C, destruyes entre un 10 y un 20% de sus vitaminas en solo unos minutos”. Es menos grave cuando se trata de una sopa, ya que en realidad se pierden muchas más vitaminas haciendo un potaje. Otro ejemplo: “una lechuga en la nevera pierde un tercio de sus vitaminas al cabo de unos días”. La clave del éxito es comer cosas frescas. Por esta razón, siempre que puedas, prepara el día anterior un tupper y llévatelo al trabajo.

3. No comas delante del ordenador

Todos hemos comido alguna vez delante de nuestro ordenador para poder leer los e-mails que no hemos tenido tiempo de abrir por la mañana. Pero aunque ganes tiempo, seguramente no sabías que se trata de una costumbre muy perjudicial para tu digestión. “Cuando comemos delante de nuestro ordenador (o de la tele), nuestro cerebro no es consciente de lo que está pasando”, analiza Angélique Houlbert, nutricionista y autora de numerosos libros sobre el tema. “El sentimiento de saciedad tarda en aparecer y comemos más”, explica. Luego retomamos el trabajo con la sensación de haber comido demasiado, estamos llenos y no somos productivos. Sal a tomar aire o come fuera con tus compañeros: aunque no tengáis mucho tiempo, será mejor para tu cuerpo y tu digestión.

“Cuando comemos delante de nuestro ordenador (o de la tele), nuestro cerebro no es consciente de lo que está pasando. El sentimiento de saciedad tarda en aparecer y comemos más”. Angélique Houlbert, nutricionista y escritora.

4. Cambia tu ritmo de trabajo

Si tienes tiempo para tomarte un verdadero descanso al mediodía, alterna pequeñas siestas con sesiones de deporte cada dos días. Intenta también esforzarte y ser más organizado en el trabajo. Por ejemplo, limita las distracciones (evita la multipantalla). Para obtener beneficios de verdad, no solo es necesario mantener una alimentación sana, sino también una buena higiene de vida en general. Si ni siquiera sabes por dónde empezar, pide cita con un profesional que pueda ayudarte a construir un plan de acción.

5. Propón a tus compañeros comer juntos “de manera productiva”

Pedid comida sana y que os la envíen a la oficina, instalad máquinas en la sala del comedor que os ayuden a comer de manera más saludable… Trata de innovar y atrévete a proponer soluciones a la dirección. Los buenos hábitos alimentarios deberían formar parte de la cultura de cualquier empresa y ser instaurados de manera lúdica y apetecible.

La alimentación es algo que preocupa a las marcas, a los medios de comunicación y (ahora cada vez más) a las empresas. Aunque a veces no sepas si estás eligiendo bien los alimentos, debido a la gran cantidad de información tenemos hoy en día al respecto, confía en ti mismo, así de simple. Si escuchas a tu cuerpo, es muy probable que acabes eligiendo bien, conseguirás comer de manera saludable y tu productividad aumentará. ¡Está en tus manos!

Traducido por María Gutiérrez Alonso

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Audrey

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