Cómo reaccionar cuando sale mal una entrevista de trabajo

16 abr 2019

2 min

Cómo reaccionar cuando sale mal una entrevista de trabajo
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Es la preocupación de todas las personas que buscan empleo y la pesadilla de las personas estresadas. Fracasar en una entrevista de trabajo es algo que, lamentablemente (o por el contrario, afortunadamente), le pasa a todo el mundo. Un entrevistador desagradable, nervios intensos o una respuesta incorrecta. Las causas de una mala entrevista son numerosas y no siempre reflejan tus capacidades profesionales. Te damos algunos consejos para superar ese tan temido momento (y los que llegan después) de la mejor manera posible y aumentar, a pesar de todo, tus probabilidades de éxito.

¿Cómo reaccionar durante la entrevista?

Sin estrés y con una actitud positiva. Perder la sangre fría no mejora en absoluto la situación. Si estás muy nervioso, tómate algunos minutos antes de la entrevista para respirar a fondo y calmarte. Prueba, por ejemplo, la técnica de respiración 4-7-8: cierra la boca, inhala durante 4 segundos, mantén el aire durante 7 segundos y después exhala lentamente durante 8 segundos. Repite el procedimiento al menos cuatro veces para recuperar la calma.

¿Tu interlocutor puso mala cara ante una de tus respuestas? Cualquiera puede responder mal o decir una tontería si está nervioso. Si esto te pasa, respira, tranquilízate y no dudes en reformular tu idea en lugar de hacer como si nada hubiese pasado: corregir una eror hará que esta se olvide más rápidamente.

Si la persona que te entrevista parece más interesada en sus mensajes que en lo que dices, no te contengas. Intenta llamar su atención mencionando su nombre (“Señor X, permítame agregar…”), hablando con más vigor o hasta haciéndole directamente una pregunta relevante sobre el puesto.

El final de la entrevista puede ser el momento idóneo para ganar algunos puntos. No dudes en preguntar si tu candidatura ha resultado interesante al entrevistador. Esto te dará una primera oportunidad para demostrar tu motivación y tus habilidades.

Haz un balance de la situación

Autoflagelarte no te aportará ningún beneficio. Todo el mundo puede tener un mal día y si no has sabido mostrar todas tus capacidades o no te has vendido bien, no te preocupes. Analiza la situación y repasa mentalmente y de manera rápida la entrevista para recordar todos los detalles. Así, podrás estudiar los puntos que fallaron y hacer un balance de la situación. Sé lo más sincero posible contigo mismo, pues así tendrás la clave para no repetir el mismo patrón.

¿Enviar un correo o no?

Después de una entrevista, es recomendable enviar un mensaje que resuma el encuentro y en el que des las gracias al entrevistador. En este correo, que debes enviar lo antes posible:

  • No repitas lo que salió mal
  • Añade información complementaria
  • Demuestra que has reflexionado sobre la conversación y propón nuevas ideas para la empresa
  • Adjunta documentos que certifiquen tus capacidades profesionales: empleos, proyectos, cartas de recomendación, etc.

Si no estabas en tu mejor momento debido a una enfermedad, problemas familiares u otra razón, ¡explícalo también! Este correo de “compensación” constituye una prueba adicional de tu motivación y podría tener una influencia decisiva. Efectivamente, esta acción demuestra cierta madurez y la capacidad de hacer autocrítica.

Por el contrario, si el problema está causado por un mal presentimiento o por la actitud desagradable de tu interlocutor, entonces piénsalo bien. Quizás enviar un correo pueda ayudarte, pero ¿de verdad quieres trabajar en un ambiente en el que no te sientes cómodo?

No te han dado el trabajo

A pesar de todo tu esfuerzo, no te han elegido. Mantén una actitud cortés con tu interlocutor y pide feedback sobre la entrevista y tu candidatura. Si obtienes una respuesta, esta te ayudará a prepararte mejor para tu próxima entrevista.

Si la situación se repite, puedes plantearte recibir entrenamiento por parte de un profesional de Recursos Humanos. Esto te permitirá entender mejor esta etapa del proceso de contratación gracias a, por ejemplo, simulaciones grabadas y examinadas minuciosamente.

Foto: Braden Hopkins, Unsplash

Traducido por Andreína Gil Cabrera

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