¿Qué hacer (además de esperar) después de la entrevista de trabajo?

  • October 10, 2019

Tras salir de la entrevista de trabajo, puede que tu primer impulso sea permanecer junto al teléfono esperando que una llamada te confirme si has sido seleccionado y poder pasar a la siguiente fase. Pero, piénsatelo otra vez, porque esperar no significa quedarse de brazos cruzados. Te contamos todo lo necesario para gestionar el periodo posterior a la entrevista de trabajo.

1. Pide información al terminar la entrevista

El final de la entrevista es el momento ideal para resolver tus dudas respecto a las siguientes fases en el proceso de selección. El entrevistador suele dar información sobre si habrá una segunda fase de entrevistas, el tiempo estimado entre cada etapa, cuándo prevén tomar una decisión y en qué momento está prevista la incorporación. Pero si no es así, no dudes en preguntarlo tú mismo.

También puedes preguntar si tienen algún inconveniente en que escribas o llames para interesarte por el estado del proceso de selección o si prefieren que esperes la confirmación por su parte.

2. Analiza el encuentro

¿Cómo te has sentido?

Una vez terminada la entrevista, es momento de analizar cómo te has sentido durante el encuentro, si has estado cómodo o si has mencionado los puntos que te interesaba destacar (y que anticipaste en el momento de preparar la entrevista). Puedes reflexionar sobre cómo ha sido tu comunicación no verbal, para hacerte una idea de lo que ha podido percibir el entrevistador.

¿Encajas con el puesto y la empresa?

Quizá las funciones a realizar no son las que esperabas o, por el contrario, es justo lo que estabas buscando. Piensa también en el ambiente de trabajo: ¿Te ha gustado lo que has percibido o, por el contrario, no te ha gustado la actitud del entrevistador hacia ti? Antes de continuar con el proceso de selección, pregúntate si te ves trabajando en la empresa en un futuro y valorar si te sigue interesando el puesto.

¿Cómo saber si ha ido bien?

Si bien no existe una fórmula mágica, sí existen ciertas señales que pueden indicar que la entrevista de trabajo ha ido bien, como:

  1. La duración de la entrevista: Si el reclutador está realmente interesado en tu perfil, se tomará el tiempo de conocer a fondo tu currículum y hacer preguntas sobre tu experiencia y tus habilidades, aunque esto implique alargar la conversación.

  2. La calidad del intercambio: ¿La entrevista se ha desarrollado en un clima de fluidez? ¿Tu interlocutor ha sonreído de manera franca y asentido con la cabeza durante la entrevista? Fijarte en el lenguaje corporal te ayudará a entender si ha habido, al menos, sintonía con el entrevistador.

  3. La actitud del entrevistador: Si se ha tomado la molestia de “venderte” los aspectos positivos de la empresa, te ha enseñado las instalaciones o te ha preguntado por tus otros posibles procesos de selección, todo apunta a que tu candidatura le interesa.

¿Qué hacer si crees que ha ido mal?

Si tienes la impresión de que tu entrevista de trabajo no ha salido como te habría gustado, analiza qué es lo que ha pasado. Puede que haya ido mal por factores externos (porque no te encontrabas bien, tenías problemas personales u otra razón de peso), en cuyo caso es buena idea explicarlo mediante un correo electrónico. Así mostrarás motivación y madurez.

Pero si, por el contrario, el problema ha sido una respuesta incorrecta, demasiado estrés o que no encajabas con el puesto o con la empresa, presta atención a los detalles con una actitud crítica. No dudes en anotar en qué crees que has fallado y qué podrías mejorar la próxima vez.

3. Escribe un e-mail de agradecimiento

Lo habitual es que al final de la entrevista el reclutador te diga que se pondrá en contacto contigo dentro de un plazo determinado. Aún así, un correo de agradecimientoes muy útil para mantener el contacto y seguir demostrando interés por el puesto:

  • Este correo servirá para recordar tu candidatura a la empresa. Lo ideal es enviarlo un par de días después de la entrevista, así demostrarás que no te precipitas y te has dado tiempo para reflexionar.

  • Empieza por dar las gracias por el tiempo y el trato recibido. Puedes aprovechar la ocasión para aportar información complementaria o retomar una cuestión que se abordó durante la entrevista.

Lo aconsejable es que, tras esta toma de contacto, no seas insistente y dejes que pase el tiempo necesario para que el seleccionador haga su trabajo. Para evitar que la ansiedad por saber si hemos sido o no seleccionados te juegue una mala pasada, recuerda mantener la calma.

4. Manténte al día

Hoy en día, muchas empresas tienen perfiles en redes sociales y actualizan su estado frecuentemente con novedades y noticias que pueden ser de tu interés, por lo que, si no lo habías hecho ya, es buena idea empezar a seguirlas.

También puedes seguir la trayectoria de personas que trabajan en la empresa para la que has presentado tu candidatura. Sus perfiles profesionales te ayudarán a recabar información sobre las aptitudes ellos tienen y que pueden faltarte a ti, y así estar mejor preparado para una potencial siguiente fase.

5. ¿Y si no has obtenido el puesto?

Si a pesar de todo no te han dado el trabajo, no te desanimes. No dudes en pedir feedback para entender qué salió mal. De esta manera, estarás preparándote para tu próxima entrevista. Si recibes la noticia de que no has sido seleccionado por e-mail, pregunta si pueden explicarte qué ha fallado. Si es por teléfono, puedes pedir que te aporten más detalles, siempre tratando de mantener el mismo tono. Agradece a tu interlocutor las explicaciones, ya que te serán muy útiles para mejorar tu búsqueda de empleo.

Esfuérzate por mantener una buena relación con tu interlocutor y, si lo consideras relvante, también puedes valorar invitar al entrevistador a formar parte de tu lista profesional de contactos. Si crees que pueden surgir otras oportunidades laborales en el futuro, puedes enviarle una invitación de LinkedIn, por ejemplo, para mantener el contacto por si en el futuro se queden puestos libres en la empresa donde encaje tu perfil.

Decía la escritora Emily Dickinson que la buena suerte no es casual, sino fruto del trabajo. Por eso, si se repiten las negativas, piensa cómo puedes mejorar. Tanto como si has hecho varias entrevistas como si siempre te quedas con la sensación de que podrías haberlo hecho mejor, plantéate pedir asesoramiento. Hay profesionales de Recursos Humanos que ofrecen formaciones específicas para entender mejor esta etapa del proceso de contratación y permitirte descubrir en qué fallas y cómo puedes ponerle remedio. Como dijo Albert Einstein, hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

Foto de WTTJ

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Olga Tamarit

Freelance Content Creator

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